Casimiro Curbelo
En un contexto económico cada vez más exigente y cambiante, el papel de las administraciones públicas trasciende la mera gestión de recursos para convertirse en un verdadero motor de cohesión social y generación de oportunidades. Una de las responsabilidades más relevantes que asumimos desde lo público es, sin duda, la de facilitar el acceso al empleo, especialmente en aquellos segmentos de población donde más dificultades existen: los jóvenes que se incorporan por primera vez al mercado laboral y las personas que se encuentran en la antesala de la jubilación.
En La Gomera hemos asumido este compromiso como una prioridad estratégica. Actuar donde más se necesita no es solo un principio político, sino una línea de trabajo consolidada que orienta nuestras decisiones y la planificación de nuestras inversiones. Porque entendemos que el empleo no es únicamente un indicador económico, sino un factor clave para la estabilidad social, la dignidad personal y el arraigo en el territorio.
En el caso de los jóvenes, el acceso al primer empleo supone, en muchas ocasiones, una barrera difícil de superar. La falta de experiencia se convierte en un obstáculo que limita sus oportunidades, incluso tras haber completado su formación. Por ello, desde el Cabildo de La Gomera hemos destinado, en los dos últimos años, más de 2,2 millones de euros para facilitar la incorporación laboral de jóvenes recién titulados. Gracias a este esfuerzo, 60 gomeros y gomeras han tenido la oportunidad de iniciar su trayectoria profesional en condiciones dignas.
Los resultados son evidentes. Hoy, la tasa de desempleo juvenil en La Gomera se sitúa por debajo del 4%, una cifra significativamente inferior a la media de Canarias. Este dato no es fruto de la casualidad, sino de una política activa y sostenida en el tiempo, que demuestra que cuando las administraciones se implican, los resultados llegan.
Pero no podemos olvidar a otro colectivo igualmente vulnerable: las personas mayores de 60 años. En muchas ocasiones, quienes se encuentran en esta etapa de la vida ven cómo se reducen sus oportunidades laborales, pese a contar con una amplia experiencia y un conocimiento valioso. Desde el Cabildo hemos querido dar respuesta a esta realidad, destinando más de 5 millones de euros a programas de inserción laboral dirigidos a este colectivo, con un impacto que, al cierre de este año, supera las 300 personas beneficiarias.
Estas políticas no solo contribuyen a mejorar la calidad de vida de quienes participan en los programas, sino que también refuerzan el tejido social y económico de la isla. Porque cada empleo generado es una familia que gana estabilidad, un proyecto de vida que se consolida y una comunidad que avanza.
Ahora bien, la empleabilidad no puede depender exclusivamente de programas directos. Es imprescindible avanzar hacia un modelo en el que los incentivos desde lo público actúen como catalizadores de la iniciativa privada. En este sentido, desde el Cabildo hemos impulsado medidas de apoyo a pymes y autónomos, facilitando la contratación y promoviendo la creación de empleo en el ámbito local.
Se trata, en definitiva, de construir un ecosistema en el que lo público y lo privado trabajen de la mano, generando sinergias que multipliquen las oportunidades. Solo así podremos garantizar un desarrollo equilibrado, inclusivo y sostenible.
El reto es claro: seguir avanzando en políticas que sitúen a las personas en el centro, que reduzcan las desigualdades y que ofrezcan oportunidades reales a quienes más lo necesitan. En La Gomera hemos demostrado que es posible. Y vamos a seguir trabajando en esa dirección.
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