El consejero Narvay Quintero trasladó a la directora general de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea, Elisabeth Werner, un análisis sobre la vulnerabilidad del sistema agrario canario si desaparecen las ayudas a estos territorios y el reconocimiento de sus singularidades
La reunión constata coincidencias sobre el mantenimiento del apoyo a la reconstrucción de La Palma, la regulación específica de las RUP y la simplificación administrativa, aunque siguen pendientes una ficha financiera propia y su vinculación directa con la Comisión Europea
El Gobierno de Canarias ha expuesto a la Comisión Europea los riesgos que supondría para la seguridad alimentaria del Archipiélago y del conjunto de las regiones ultraperiféricas (RUP) una reducción de las compensaciones europeas destinadas a contrarrestar sus desventajas estructurales. El Ejecutivo autonómico ha defendido la importancia de preservar la capacidad de estos territorios para producir sus propios alimentos y contribuir al abastecimiento europeo en un escenario internacional marcado por los conflictos bélicos, la inestabilidad de los mercados y el riesgo de interrupciones en las cadenas de suministro.
Así lo trasladó el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, durante una reunión celebrada este miércoles, 14 de octubre, en Bruselas con la directora general de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea (DG AGRI), Elisabeth Werner, en la que presentó las conclusiones de un estudio elaborado por el Gobierno de Canarias sobre los riesgos estratégicos que afronta el sector agrario de las islas y sus consecuencias para la seguridad alimentaria.
Sobre el contenido de la reunión, Quintero destacó que “hemos encontrado puntos de coincidencia importantes, como el mantenimiento del apoyo a la reconstrucción agraria de La Palma tras la erupción volcánica, el establecimiento de una regulación específica para las regiones ultraperiféricas adaptada a la realidad actual, y la necesidad de avanzar en la simplificación administrativa y actualizar la financiación del POSEI, que lleva casi dos décadas sin revisarse”.
Sin embargo, el responsable del área señaló que siguen abiertas dos cuestiones fundamentales, como garantizar una ficha financiera propia para los próximos siete años y que el POSEI mantenga su vinculación directa con la Comisión Europea, en lugar de depender del reparto de fondos dentro de los planes nacionales.
El titular del departamento subrayó que “en un contexto internacional cada vez más inestable, en el que los conflictos bélicos y las crisis pueden comprometer el transporte y el suministro de alimentos, Europa necesita preservar su capacidad de producción en todos sus territorios. En Canarias, por nuestra condición ultraperiférica y nuestra elevada dependencia del exterior, mantener una agricultura y una ganadería capaces de abastecer a nuestra población es una cuestión estratégica que afecta al conjunto de la sociedad”.
En este sentido, el consejero señaló que “las ayudas europeas al sector primario van mucho más allá del respaldo económico a agricultores y ganaderos. Son instrumentos que contribuyen a mantener nuestra capacidad de producir alimentos, reducir nuestra vulnerabilidad frente a posibles crisis de abastecimiento y seguir aportando productos al mercado europeo. Preservar ese potencial productivo es también invertir en la seguridad alimentaria y en la resiliencia de Europa”.
El informe presentado a la Comisión analiza la evolución del sector agrario canario y los principales factores que comprometen su sostenibilidad, entre ellos el incremento de los costes de producción, la pérdida de superficie cultivada y explotaciones agrarias, las dificultades para el relevo generacional y la creciente dependencia de las importaciones agroalimentarias. Esta situación adquiere especial relevancia en un territorio fragmentado y alejado del continente europeo, con limitaciones de suelo y agua y una demanda de alimentos vinculada tanto a la población residente como a la actividad turística.
El análisis elaborado por el Ejecutivo regional constata la pérdida de superficie y de explotaciones agrarias en las islas durante las últimas décadas. A esto se suma el aumento de los costes, especialmente de la energía, el agua, los fertilizantes, los piensos y otros insumos necesarios para la actividad agrícola y ganadera. El estudio señala que estos costes han aumentado en Canarias en mayor medida que en el conjunto de España, con el consiguiente deterioro de la rentabilidad de las explotaciones, mientras que la ficha financiera del POSEI se ha mantenido prácticamente invariable durante los últimos años.
El análisis también pone de manifiesto la dependencia de Canarias de las importaciones agroalimentarias y sus bajos niveles de autoabastecimiento en algunos productos.
El informe concluye que la continuidad y el fortalecimiento de la actividad agraria constituyen necesidades estratégicas para Canarias, tanto para garantizar el suministro de alimentos como para conservar el empleo, el territorio y la actividad económica en el medio rural. En este contexto, destaca la importancia de actualizar las compensaciones europeas para sostener las explotaciones existentes, favorecer el crecimiento de la producción local y reforzar la flexibilidad del Archipiélago ante futuras crisis.
Desde esta perspectiva, el Ejecutivo canario ha insistido en la importancia de que el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) de la Unión Europea para el periodo 2028-2034 garantice la continuidad del Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (POSEI), con identidad propia, financiación específica y una dotación actualizada que permita responder al incremento de los costes de producción y a las necesidades reales del sector.
El POSEI constituye uno de los principales instrumentos europeos para compensar los sobrecostes derivados de la ultraperiferia mediante medidas de apoyo a la producción agraria local y un régimen específico de abastecimiento. Su mantenimiento resulta determinante para la continuidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas, la actividad agroalimentaria y la conservación de la capacidad productiva de las islas.
Asimismo, el Gobierno de Canarias ha planteado la necesidad de que las singularidades de las regiones ultraperiféricas sean tenidas en cuenta en los futuros instrumentos europeos de preparación y respuesta ante posibles crisis alimentarias, atendiendo a los riesgos específicos que presentan estos territorios por su dependencia del transporte marítimo y de los suministros procedentes del exterior.
Quintero recordó que el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reconoce expresamente los condicionantes estructurales de las regiones ultraperiféricas y permite establecer medidas específicas para compensarlos. “Se trata de garantizar que podamos seguir produciendo alimentos en Canarias, mantener nuestro tejido agrario y contribuir a una Europa más preparada para afrontar situaciones de crisis. La seguridad alimentaria comienza por conservar la capacidad de producir”, concluyó.
Recuperación de las explotaciones agrarias de La Palma
Durante el encuentro, la delegación canaria abordó también con la directora general de Agricultura y Desarrollo Rural los avances en la recuperación de las explotaciones agrícolas afectadas por la erupción volcánica de La Palma y las medidas normativas que prepara el Gobierno de Canarias para facilitar la reconstrucción de las superficies productivas sepultadas por la lava.
El Ejecutivo canario planteó a la Comisión nuevos mecanismos para promover la máxima recuperación agraria en la isla, que fueron bien recibidos por los representantes de esta institución.
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