Cuando el destino llama a tu puerta (por Carlos J. Pérez Simancas)

Como cada día, un agricultor pobre, estaba trabajando la tierra para poder mantener a su familia, la dureza de la tierra de Escocia pasaba factura en aquel hombre. Al acabar su jornada, escuchó a alguien pidiendo ayuda. Un lamento casi inaudible que provenía de un pantano cercano. Inmediatamente soltó sus herramientas y corrió hacia aquel lugar.
Allí, enterrado hasta la cintura en el lodo negro, estaba un niño aterrorizado, gritando y luchando tratando de liberarse del lodo.
 El agricultor r salvó al niño de lo que pudo ser una muerte lenta y terrible.  Se lo llevó a su casa, le dio un té, lo acurrucó junto a sus hijos y lo llevó hasta la puerta de un inmensa propiedad. Al día siguiente, un carruaje muy pomposo, llegó hasta la modesta casa del agricultor. Un noble inglés, elegantemente vestido, se bajó del vehículo y se presentó como el padre del niño que había salvado:
-“Quiero recompensarlo,” dijo el noble británico. “Usted salvó la vida de mi hijo”. Prosiguió con un tono recio y potente.
– “No puedo aceptar una recompensa por lo que hice”, respondió el agricultorrechazando la oferta. A buen seguro, usted hubiera hecho lo mismo por mi hijo. En ese momento, el hijo del agricultor salió a la puerta de la casa.
– “¿Es ese su hijo?” preguntó el noble.
– “Sí,” repuso el agricultor lleno de orgullo.
– “Le voy a proponer un trato. Déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación. Si él es parecido a su padre crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso.” Tras días de incertidumbre, decidió que ese, por muy duro que fuera, era el camino que el Destino le tenía aguardado a su hijo. Al fin de cuentas, el no podría más que ofrecerle una azada.
Con el paso del tiempo, el hijo del agricultor, se graduó en la Escuela de Medicina de St. Mary’s Hospital, en Londres. Se convirtió en un personaje conocido en todo el mundo, era el notorio Sir Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.
Algunos años después, el hijo del noble inglés, cayó enfermo de pulmonía. ¿Qué lo salvó?.. La Penicilina.
¿El nombre del noble inglés?… Randolph Churchill.
¿El nombre de su hijo?… Sir Winston Churchill. Los Flemmnig, habían salvado al que fuera el primer ministro británico en dos ocasiones.
Carlos Jesús Pérez Simancas

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