A Antonio Plasencia, Lito; mis recuerdos y reflexiones (por María Esther Hernández)

maría esther HernándezPor el perfil político de la persona a quien va dirigido este escrito de reconocimiento y recuerdo, lo publico después de la campaña electoral por no haber querido irrumpir de forma involuntaria en ella.

Fue aquella una maravillosa época, los sesenta, cuando ocurrieron hechos importantes para el devenir de la Historia: Kennedy y la Nueva Frontera, Luther King, el Mayo francés del 68,el Concilio Vaticano II… Además, aquella música inolvidable. A Lito le gustaba reunirse con los más jóvenes, contaba con nosotros. Nos invitaba, alguna que otra vez, a su casa, en Las Palmitas, hablábamos de muchas cosas, comentábamos la actualidad, nos reíamos, pues Lito era ocurrente.

Escuchábamos la música del momento, y me viene al recuerdo por lo que me gustaban The Platers y una de sus canciones, en especial: “Only you”. Fue donde primero escuché las poesías de A. Machado cantadas por Juan Manuel Serrat, y cuantas veces repetiríamos: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”…; y cuantas cosas nos ocurrirían en ese largo camino de nuestra vida. Pero no quiero volver la vista atrás con nostalgia, sino para traer los mejores recuerdos de Lito en su etapa política, como Alcalde de San Sebastián, Presidente del Cabildo y líder de la U.C.D. en los tiempos del cambio. Hombre inteligente, culto, con visión, sensibilidad, buen orador , y honrado, que dado los tiempos que corren ya fue un gran mérito.

Cuando era difícil que llegara a La Gomera recursos económicos para la inversión, supo gestionar con la entonces Mancomunidad, apoyos importantes para la isla. En su etapa de Alcalde de San Sebastián, y a grandes rasgos, desarrolló toda la zona deportivo-escolar con la construcción del edificio que albergó la Sección Delegada, posteriormente el Instituto de Bachillerato, Campo de Fútbol, Colegio Ruiz de Padrón, Residencia Escolar. Como profesora de la Sección Delegada vendría Carmen Rosa, la que sería su esposa, compañera y gran apoyo. Se construyeron dos grupos de viviendas sociales en La Lomada, se construyó el edificio actual del Ayuntamiento, pues entendió que San Sebastián necesitaba una casa Consistorial digna del significado histórico de nuestra Villa. Cuando le comenté que el salón de Plenos era muy bonito, me dijo: “es que la madera es lo más noble en decoración”.

Y llegó la construcción del Parador cuando no podíamos creer que grandes inversiones llegaran a la isla, pero sí, fue una realidad. Lito, junto al arquitecto Palazuelo, cuidó de los detalles, la celosía (réplica de la existente en el templo de Nuestra Señora de la Asunción), buscó por la isla aquel mueble antiguo, en fin, parecía que construyera su casa, por el celo y entusiasmo que ponía en cada obra que emprendía.

Recuerdo el paso de la Antorcha en los J.J.O.O. Méjico 68 y cómo se volcó en la organización. Su intervención para la televisión, entonces en blanco y negro, dejó muy alto a La Gomera.
Junto a don Jaime Vega, entonces Presidente del Cabildo, gestionó la implantación de la Naviera Fred Olsen que mejoró nuestras comunicaciones por mar.

Apoyó el deporte y como gran aficionado al fútbol, presidió el Club Fútbol Leones, equipo al que le procuró una sede social. Impulsó junto a un grupo de notables de la época la creación del Club Náutico de La Gomera y, por acuerdo de la Directiva se aprueba la beca de apoyo a estudios universitarios.

Todas la infraestructuras de servicios que se implantaron y desarrollaron en su época, como La Portuaria, Unelco, Hospital Insular, Parador de Turismo….. ofrecieron la oportunidad de un trabajo digno a mucha gente que cambió sus condiciones de vida.

Y llegó la Transición, en las Elecciones Locales de 1979, Lito encabeza por U.C.D. la lista al Cabildo de la isla, que ganó con mayoría absoluta. Y a grandes rasgos; se proyectó el llamado Plan de Balsas, las presas en cada municipio, la carretera por el alto de la isla, que acortaría la distancia a Valle Gran Rey de tres horas a una hora, acometió obras para el mantenimiento y recuperación de los monumentos colombinos, declarados histórico-artísticos y dio esplendor a la Semana Colombiana en su vertiente histórico-cultural…

Ya había presentado Adolfo Suárez en su visita a la isla, el proyecto de la carretera al sur por la costa, que si mal no recuerdo tenía un presupuesto de novecientos millones de pesetas de la época, ese proyecto no se llegó a ejecutar y se quedó en el sótano sin más debate.

Su acción política de entonces, sentó las bases para el desarrollo futuro de la isla. Es de justicia tener presente su legado, pues con frecuencia se es interesadamente olvidadizo, sin entender que es bueno para la historia de un pueblo tener referentes importantes.

Su segundo mandato como presidente del Cabildo, se truncó con el trágico suceso del incendio del que quedó afectado. En las elecciones generales del 1986, ya recuperado concurrió como candidato al Senado, pero no pudo ser. Con todo el respeto que me merece la voluntad popular, el resultado me pareció injusto pues creo que Lito aún podría haber desarrollado una buena labor política en defensa de La Gomera en la Cámara Alta.

Sufrió el desafecto de algunos, como le ha ocurrido y le ocurrirá a dirigentes de primera fila, antes o después. Pero la gloria es efímera y la derrota, si se ha ejercido las responsabilidades con dignidad, también tiene su grandeza.
Quiero seguir creyendo, porque creer es una motivación para afrontar la vida que la política es una tarea noble, que tiene como fin el bienestar, la felicidad del ciudadano. Pero es verdad que no siempre es así, que los partidos la emborronan, pero también tienen capacidad de regenerarse. Corren tiempos de incertidumbre, pero como decía Kant: “el escepticismo es un buen lugar para descansar pero no para vivir”. No podemos estar al margen.

Los Premios Canarias se conceden este año a ex-cargos públicos, a políticos que por su trayectoria y buen hacer, se han hecho merecedores. Antonio Plasenciana, Lito, también fue merecedor de tal reconocimiento, si no fue en vida, a título póstumo se le podría considerar.

Lito, ya retirado, frecuentaba al mediodía la plaza del Kiosko, rodeado de amigos, era una amplia tertulia amena e interesante. Pasar por la plaza y no ver a Lito y otros amigos que ya se han ido, esas ausencias irreparables, apena, pero en fin, es la vida.

Le echaré de menos porque ya no tendré con quien comentar aquellos buenos tiempos de la Transición y otras anécdotas. Teníamos muchas coincidencias y también discrepancias, pero sobre todo, escuchaba a una persona con criterio.

Mi deseo es que los políticos del panorama actual y los que vendrán, no pierdan de vista lo que decía J. Ortega y Gasset: “sólo cabe progresar cuando se piensa en grande; solo es posible avanzar cuando se mira lejos”.
Para Lito, que se acercaba a este pensamiento, le deseo que descanse en la paz de Dios.

Por María Esther Hernández

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