Cuando Arure casi fue Vallehermoso

cuando arure casi fue vallehermosoEn estos tiempos en que los municipios deben acomodarse al nuevo marco organizativo de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, y que tanto se ha hablado de la supresión y fusión de ayuntamientos, no está mal adentrarnos un poco en la historia de los municipios gomeros, por ejemplo cuando Arure casi fue Vallehermoso…

Los Ayuntamientos modernos surgen a partir de la Constitución de 1812, siendo en 1836 cuando desaparece el modelo municipal del Antiguo Régimen, basado en el Cabildo-Isla, y se consolidan los actuales ayuntamientos, entre los que se encontraba el de Arure.

El antiguo municipio de Arure abarcaba el actual territorio que ocupa el de Valle Gran Rey, a excepción de la margen izquierda, según se baja, del barranco de Valle Gran Rey que pertenecía al de Chipude. La linde se establecía en la mitad del cauce del mismo. Correspondía esto a una división creada desde los primeros tiempos del señorío, puesto que Arure y Chipude, aunque unidos en lo espiritual bajo la parroquia de Ntra. Señora de La Candelaria -creada en 1655-, en lo político tenían alcaldes pedáneos diferentes.

Desde el mismo momento de su creación la situación de ambos ayuntamientos fue crítica, por su penuria económica. De hecho el de Chipude terminaría por desaparecer como municipio independiente en 1854, debido a las presiones de los propietarios absentistas residentes en Vallehermoso que acabaron agregándolo a este último. En el término de Arure la propiedad de la tierra también estaba en manos de vecinos de Vallehermoso, y en el barranco de Valle Gran Rey los descendientes de la familia condal seguían siendo los principales propietarios. Esta estructura de la propiedad, unida a la crítica situación económica, hace que la desaparición de este municipio, como entidad independiente, fuera una amenaza permanente.

La situación llega a un punto álgido en 1879, cuando los responsables del Ayuntamiento de Arure, que contaba con una población 1207 habitantes, se dirigen a la Diputación Provincial, exponiendo que no disponían de los recursos necesarios para hacer frente a los gastos obligatorios del presupuesto municipal. La respuesta de la Diputación fue que, de ser cierta esa situación, el Ayuntamiento debía pedir la supresión del municipio, y la agregación al pueblo que más le conviniera, de los que fueran limítrofes.

Alarmados ante la más que evidente posibilidad de supresión del municipio y su incorporación al de Vallehermoso, el 11 de julio de ese año un grupo de vecinos envía una carta a la Diputación Provincial, solicitando que no desaparezca el municipio de Arure, comprometiéndose ellos mismos a aportar los fondos para equilibrar el presupuesto municipal.

No resulta casual que al año siguiente la capitalidad municipal, que estaba en Arure, fuera trasladada a La Calera. Para ello y en colaboración con el secretario del Ayuntamiento, el alcalde contrató los servicios de un pastor que, liando en una manta la mermada documentación municipal, trasladó ésta a La Calera, a espaldas de los vecinos de Arure.

Miguel Ángel Hernández Méndez/ Bienmesabe.org

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