Lilí Ascanio, una vida dedicada a mantener vivo el folclore de la Gomera

lili ascanioReproducimos este interesante artículo publicado en la revista Bienmesabe sobre una de las personas que más se ha interesado por el rescate y la enseñanza de las tradiciones en la Gomera.

Lilí Ascanio Ascanio nació en 1923, el barrio gomero de El Convento. Tuvo cuatro hermanos: Enriquito, Conchita, Isabelita y Laurita. Su padre, don Gregorio Ascanio, fue el alcalde de Hermigüa en 1935, durante poco tiempo. A los tres o cuatro años de edad, Lilí y su familia se trasladaron a vivir al barrio de La Cerca,a los cinco o seis empezó a ir a la escuela de doña Mercedes, en El Convento, frente a la iglesia del Valle Alto.

En 1939 pasa una temporada en La Villa, donde asiste a un colegio de monjas durante un año. De regreso a Hermigua, le da clases el maestro palmero don Manuel Durán. Su infancia la recuerda de forma entrañable, jugando con el resto de niños de su barrio en los caminos y en las pocas carreteras del pueblo.

Estando ya en 1953 en la Sección Femenina de Hermigua y en un curso que que tiene lugar en Tenerife ,conoce a la regidora Provincial de Cultura, María Dolores Pérez Andreu, quien le pregunta a Lilí si en La Gomera no había una danza que mereciera la pena ser recogida; ella le habla del Baile del Tambor  y de un viejecito que vivía en frente de su casa, en el barrio de La Poyata, que se le había muerto su mujer y que por las tardes solía tocar el tambor y cantar romances como para “consolarse”, decía Lilí. A la Regidora le llamó mucho la atención esto y le pide a Lilí que si podía rescatar ese baile.

A finales de 1953 la regidora Provincial le escribe a Lilí pidiéndole que si podía formar un grupo folklórico para participar en los próximos concursos insulares, provinciales y nacionales.  Doña Maruca Gámez era la delegada local de aquellos años y animó a Lilí a que reuniera a unas niñas para participar en el concurso insular en marzo de 1954. Ahí empezó “toda una aventura”, según Lilí. El grupo comenzó ensayando isas, folías y un pasito del Baile del Tambor; y así, sin instrumentos alguno, tarareando, participando en San Sebastián, donde consiguen el primer premio.

En Hermigua, más concretamente en el barrio de La Alameda, Dominguito Fernández, hijo de maestra, daba clases en un cuartito y fue allí donde Lilí comenzó a ensayar con el grupo, para ir creciendo con él, así Don Jesús Trujillo Trujillo, dueño de una tienda, quien atesoraba en su libreta muchos romances, estudioso de las costumbres gomeras le dijo a Lilí que para el concurso utilizara el baile del tambor, que eso era lo nuestro, y que si quería utilizar instrumentos de cuerda lo hiciera como algo de relleno. Ellas le preguntaron que dónde podrían aprenderlo y fue entonces cuando don Jesús le dijo a Lilí la famosa frase ‘Vete a beber agua a la fuente limpia’, a la fuente de los romanciaores que habían bebido del Baile del Tambor desde niños. Lilí, extrañada, le preguntó a don Jesús que dónde estaba esa fuente, y él le dijo que en el barrio de El Estanquillo.

Se dirigió entonces a El Estanquillo. Por el camino, una viejita que no pudo aguantar su curiosidad le preguntó a dónde se dirigía. Aquella anciana le dijo que una vez que llegara a El Estanquillo preguntara por Angelillo, es decir, por Ángel Cruz, y por Darío Clemente. Desde entonces todos los domingos de enero a marzo, las ocho jóvenes subían a El Estanquillo a bailar el tambor con Angelillo, Darío Clemente y La Vieja Estrecha en una azotea. Más tarde les tocaría a Angelillo y a Darío bajar a ensayar con linterna en mano por los caminos de Hermigua porque por la noche no existía aún el alumbrado público en aquella época. Ensayaban por aquel entonces en la sede de la O.J.E., en Las Hoyetas (donde se encuentra el actual Museo Etnográfico de Virgilio Brito). Allí bailaban el Pasito de Alajeró, el paso de La Vieja Estrecha, el Santo Domingo, etc. Se reunían por las tardes, e incluso bailaban hasta de noche, utilizando velas porque en aquella época no había luz eléctrica.

En los años cincuenta Lilí, con la ayuda de don José Bencomo y de don Inocencio Rodríguez Guanche, trabajaron para diseñar un traje folklórico que fuera identificativo de la isla de La Gomera. El pintor Reyes Darias diseñó la falda de la mujer. Este proyecto también contó con la ayuda de la historiadora local doña Rosa Chinea. Se dice que antiguamente cuando la mujer trabajaba en el campo utilizaba las enaguas azules, de ahí las faldas de ese color en la vestimenta femenina. Las flores en el traje se pusieron en honor a la flor de la siempreviva, planta muy frecuente en la isla. Tanto el traje de mujer como el de hombre son una mezcla entre el vestido de faena y el vestido de fiesta. A partir de aquel momento los telares de costura de la isla empezaron a elaborar los trajes de los bailadores y tocadores de nuestro folklore gomero.

Coros y Danzas

Coros y Danzas de Hermigua y Agulo fue una formación musical que supo conservar el folklore tradicional de nuestra isla a lo largo de  los años. En  sus comienzos, el grupo contaba con diez componentes, y a comienzos de este presente siglo sobrepasaba los cuarenta. Lilí Ascanio es toda una institución en Hermigua y La Gomera, a cuyo cargo ha corrido la enseñanza tanto de bailes como cantos y toques a los cientos de jóvenes que pasaron por esta agrupación folklórica.

En el grupo folklórico existía siempre un ambiente familiar. Para convocar a los diferentes integrantes se daban los recados a los vecinos, y como posteriormente se construyeron las carreteras, se enviaba un coche a Los Aceviños y a La Palmita para traer a los tocadores del grupo de los barrios altos. De Los Aceviños por ejemplo eran José Medina, Avelino; de La Palmita, Servando y muchos otros, de El Cedro, Prudencio, etc.

Lilí siempre tuvo mucho mano izquierda para dirigir Coros y Danzas durante tanto tiempo, algo que  adquirió, según ella, cuando perteneció a la Sección Femenina. Había mucha disciplina y todo esto se notaba en la gran elegancia que tenían los componentes al bailar y al tocar; se cuidaban mucho los detalles al vestir y al actuar. El grupo comenzó con altas y bajas, había temporada con más gente, temporadas con menos integrantes, chicas que se casaban y abandonaban el grupo, otros que se iban a estudiar a Tenerife, etc, no fue una tarea sencilla dirigir para Lilí.

A comienzos de los años ochenta Coros y Danzas recibe el nombre compuesto pasándose a llamar Coros y Danzas de Hermigua y Agulo. Por aquel entonces se celebraba un festival en Maspalomas (Gran Canaria) en honor a San Fernando, patrón de esa localidad, cuando una componente de Agulo le sugirió a Lilí la conveniencia de que la agrupación llevara también el nombre de Agulo, por el gran número de integrantes de aquel municipio que habían pasado ya por el grupo folklórico.

Entre sus actuaciones más trascendentes figura su participación en Huelva en 1984 con motivo del hermanamiento en Palos de Frontera, asistiendo posteriormente a la Expo de Sevilla de 1992, así como más tardeotras actuaciones en Badajoz y en Portugal.

Sus trabajos de investigación, recuperación y coreografía consolidan a Lilí como una de las raíces vivas más hondas e importantes del folklore gomero, para el que ha conseguido importantes galardones. Como muestra, en  1963 Coros y Danzas consiguió el Segundo Premio Nacional de Folclore en la modalidad de Danza Antigua. A partir de entonces fue incrementándose el número de chicos y de chicas en la agrupación folklórica. Fue hacia 1963 y 1964 cuando se permitió bailar conjuntamente a hombres y mujeres en el Baile del Tambor. Sus méritos personales propician que en 1971 sea condecorada con la Medalla al Mérito Turístico que le impuso por aquel entonces el ministro de Información y de Turismo, don Manuel Fraga Iribarne, por su labor por mantener vivo el folklore de la isla.

En julio de 2002, Lilí Ascanio recibe el Premio Insular de Turismo en su primera edición por parte del Cabildo Insular de La Gomera, quien la reconoce como una auténtica embajadora de las tradiciones de la Isla Colombina desde hacía medio siglo y como una de las raíces vivas y más hondas de nuestro folklore. Ella misma afirmaba con humildad tras recibir este premio que era un gesto que quería compartir con toda la agrupación folklórica, pues sin ellos -decía Lilí- nada hubiera podido hacer en su vida entregada al folklore gomero.

El 9 de julio de 2003 El Orfeón La Paz de La Laguna (Tenerife) le rindió también un merecido homenaje, recibiendo Lilí Ascanio el premio a la Mujer Canaria.

En septiembre de 2004, con motivo de las fiestas de Las Mercedes, patrona del municipio vecino de Agulo, Lilí Ascanio y Coros de Danzas reciben por parte del ayuntamiento de esa localidad un homenaje por los cincuenta años que por aquel entonces cumplía la agrupación folklórica. Sin duda alguna, Coros y Danzas de Hermigua y Agulo fue uno de los colectivos folklóricos con más raigambre y de más antigüedad de toda Canarias. En los últimos años numerosas agrupaciones folklóricas gomeras y del resto de las Islas le han rendido homenaje.

Ramón Correa Magdalena/Bienmesabe.org

 

 

 

 

 

 

 

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