El investigador gomero Angel Suárez relata su reciente viaje a Martinica, lugar donde arribó ‘el Telémaco’

Angel SuárezCuando un día de 2007 terminé mi libro ‘El Telémaco-El último viaje’, me quedó un cierto resquemor  en el cuerpo porque sabía que el libro estaba incompleto y terminarlo significaba disponer de unos medios de los que no disponía y los distintos organismos de la isla no estaban por la labor, paciencia que todo se andará me dije.

Un día de este año llegaron a La Gomera un grupo de jóvenes universitarios para que les hablara del famoso Telémaco, no sé como me localizaron, después de mucho hablar salió el tema de Martinica, incluso alguno propuso hacer un hermanamiento entre las dos islas ya que de alguna manera ambas estaban unidas por este viaje, como dije en el primer párrafo las autoridades no estaban por la labor, pero continuamos con nuestra idea, llegando a ser finalmente  la Universidad de La Laguna quien se interesó por el tema, de manera que al contar con una pequeña subvención decidimos ponernos en contacto con la Universidad de Fort de France en Martinica que acogieron el proyecto con gran entusiasmo.

La “expedición” hacia la isla antillana constó de dos personas, un profesor universitario con experiencia de ocho años de docencia en Martinica con dominio del francés y el que les habla, Ángel Suárez, aunque mi salud ya estaba algo quebrantada y el ánimo ya no era el mismo, pero finalmente arrancamos a la capital martiniqueña   pasando por Barcelona-Paris- (dos aeropuertos) y finalmente Martinica después de diez horas de viaje. Isla situada en el archipiélago de las Antillas, encierra unos paisajes mágicos  y contrastados que hechizan al que la ve. Las playas de arena fina, los inmensos campos de caña de azúcar, sus extraordinarios jardines dejan a uno sin palabras, no en vano se le conoce por la Isla de Las flores.

El equipo de Martinica estaba comandado por Cécile BERTIN-ELIZABHETH directora del departamento de Español y Paula, natural del norte de Tenerife .

A las siete y media de la mañana ya estábamos dando la primera conferencia a alumnos de 2º de español que fue muy bien acogida por el grupo de alumnos de diversas nacionalidades ya que las preguntas fueron interminables. Paula y Cécile había preparado todas las actuaciones bajo el título de JORNADA DE CANARIAS, o sea, que trabajaron duro con un grupo de colaboradores.

En primer lugar fuimos agasajados con un frugal desayuno de bienvenida y a continuación conferencia en un colegio dependiente de la facultad de letras y ciencias humanas, al día siguiente aprovechamos la mañana para hacer una visita de cortesía a la directora de los Archivos Departamentales de la isla y darle las gracias por el arduo trabajo de investigación de un artículo de prensa publicado el 9 de septiembre de 1950 en el periódico La Paix    que me enviaron a través del Instituto Cervantes de Burdeos.

El 25 de septiembre fue el día cumbre de la Jornada de Canarias para ello se habilitó el Aula Magna con motivos marineros y la apertura oficial estaba presidida por  MENCE-CASTER presidenta de la Universidad; Le seguí por orden protocolario CONFIANT docente de la facultad de letras y ciencias humanas; M. CHAMBERTIN. IPR-IA d´Español ; La señora BENAVIDES responsable de Relaciones Internacionales, Josu Cruz Rodríguez del departamento de Filología Clásica y Francesa, Árabe y Románica de la Universidad de La Laguna, Cécile BERTIN-ELISABETH Directora del Departamento de Español y finalmente el autor de la obra EL TELÉMACO-EL ÚLTIMO VIAJE. El Aula magna estaba totalmente llena así como los pasillos adyacentes, acto seguido todo el claustro se levantó y me dejaron solo ante el “peligro” junto al traductor el señor Yosu.

En algunos pasajes de mi disertación los alumnos y profesores mostraban una actitud de asombro por la odisea narrada de este barco de la emigración clandestina canaria. Ninguno tenía conocimiento de la historia de este barco que como náufragos llegaron un día a las costas de Martinica.  Dos horas después di por terminada la conferencia aunque las preguntas no se hicieron esperar que yo muy gustosamente respondí.

La tarde fue un momento muy emotivo, cuando me di cuenta estábamos en el puerto en el lugar “exacto” donde había atracado el Telémaco 64 años atrás, sinceramente fue un momento difícil para mí, la pregunta de mis acompañantes no se hizo esperar: “Ángel, ¿qué sientes en estos momentos?”, la verdad es que no sabía que responder, respondí como pude, que era un lugar muy emblemático y que daba las gracias al pueblo martiniqueño  por la desinteresada acogida colmándolos de agua, comida, ofreciéndoles sus casa, dinero, etc.

Acto seguido anduvimos por las calle adyacentes donde antes lo habían hecho nuestros paisanos, concretamente por la calle Víctor Hugo, ya en la noche tuve que atender la petición de la prensa, sobre todo el de más tirada en Martinica, el FRANCE-ANTILLES que dos días después insertaba con media página la entrevista  con foto incluida.  La televisión local me invitó a una entrevista en directo de una hora de duración por el interés mediático que el caso conlleva, la radio tampoco se quedó al margen. Tampoco quedó al margen hacer una visita a la oficina de correos, teléfono y telégrafo ya que desde ese lugar fueron enviadas para La Gomera muchas cartas colectivas.

El Alcalde del municipio del Diamante, situado al sur oeste de la isla nos recibió y estuvimos hablando largo rato sobre el tema Telémaco y fundamentalmente del famoso huracán,  nos llevó personalmente con su gabinete de prensa a visitar a un tío suyo de 95 años de edad que si se acordaba del famoso fenómeno meteorológico que días después azotó al Telémaco quedando emplazado  para el mes de marzo como pregonero para hablar sobre la odisea de nuestro barco.  Ya veremos.

Al día siguiente después de una conferencia en uno de los institutos salimos  a visitar un paraje situado en el sur-este de la isla que los viajeros han llamado la punta del diamante, el lugar está lleno de islotes entre ellos la punta del Enfert con su famoso faro que una noche de hace 64 años fue de inmensa alegría para nuestros paisanos, el islote del Cabril  y la Mesa del Diablo y al fondo en tierra firme una pequeña playa conocida por La Salina. El primero fue el lugar exacto dónde arribó el Telémaco, aunque el son era muy fuerte la verdad que no lo sentía hasta que el amigo que me acompañaba y me grababa me hace la pregunta de rigor: ¿qué sientes en estos momentos? En ese lugar habían dos pescadores faenando que se acercaron al Telémaco, uno se llamaba Cristofer y el otro Maurice que llevaron a nuestro barco a la capital de la isla que como ha quedado dicho fueron muy bien recibidos y atendidos.

Salimos al día siguiente para Paris al aeropuerto de  Orly y de allí para el Charles Degaulle, Barcelona y Tenerife. Finalmente aquí estoy en mi Gomera querida intentando ordenar un poco las cosas.

Ángel Suárez

Foto: www.martinique.franceantilles.fr

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