«No consuma Política basura» por Felipe Clemente

 

Advertencias: . Si usted padece de intolerancia hacia opiniones distintas a las suyas no continué leyendo, dedique su tiempo a otra cosa. . Durante la redacción de este escrito ningún político ha sufrido vejaciones ni maltrato físico ni psíquico. 3º. Este artículo no está inspirado en un único político. 4º. Cualquier relación de los hechos aquí descritos con la realidad no es mera casualidad por lo que debe ser motivo de reflexión. 5º. Este artículo contiene altas dosis de política que no son nocivas para la salud ni para el pensamiento.

No son tiempos para silencios cómplices con el ejercicio podrido del poder. Debemos hacer frente ante la injusticia o cederemos ante ella. Ante la actual situación donde abundan las críticas vacías de propuestas y un razonamiento tendente al populismo barato que carga contra la política, me preocupa el avance del discurso antipolítico. Me hace recordar que hay un tipo de comida que es nociva para la salud, es la conocida como comida basura. La elaboración de la comida basura es rápida e inmediatamente queda servida para su consumo. Asimismo, creo que también hay una “política basura” que envenena a la sociedad y a la democracia. Esa política basura se sirve rápidamente al ciudadano incauto para que la consuma. Es la política populista. Es el estilo de hacer política que dice a la sociedad lo que quiere oír, que no soluciona los problemas reales sino que los camufla y los deja podrir con el paso del tiempo. Todo en aras de un puñado de votos tanto para permanecer en el poder como para llegar a él. La política basura la consumimos a diario, la comemos casi sin darnos cuenta y muchas veces hasta colaboramos involuntariamente a que se genere y propague entre los demás.

Resulta muy fácil caer en la tentación de criticar a los políticos “profesionales”. No niego su responsabilidad en la deriva que ha llevado a este país a la situación en la que se encuentra. Sin embargo, soy de la opinión de que hay que profundizar más en los problemas que padece nuestra sociedad. La solución a esos problemas no pasa por insultar a aquel banquero o aquel político corrupto. Llevamos años de insultos… pero soluciones ninguna. Insultar al corrupto y al ladrón nos puede servir de válvula de escape emocional para desahogarnos pero la verdad es que seguimos con millones de parados, que hay gente que se ha visto caer en el abismo de la miseria y de ahí no salen por mucho que insultemos o pitemos a todo pulmón. ¿Echar pestes de los políticos profesiones ha solucionado los desahucios o el hambre infantil? Muy pocos han sido los logros obtenidos, no les quito la importancia que tienen y me parece muy loable la labor de muchas personas que con mucho sacrificio se han organizado de muy diversas maneras para hacer frente ante la injusticia y la adversidad.

Sin embargo, los problemas que tenemos actualmente como sociedad son muy complejos, no vamos a mejorar gran cosa solo con la crítica gratuita e insultar, gritar o personalizar todos los males en un político concreto. No poseo la receta mágica para arreglar el mundo pero sí sé cuál es el camino que no debemos seguir. No falla una persona, falla el sistema en general. No debemos caer en el error de pensar que todo es culpa de la política o de un político determinado. Como dice el refrán: “el árbol no nos deja ver el bosque”. Hasta ahora ha primado la puesta en escena de la basura de la política, la de los corruptos, la de los pelotazos, los despilfarros en infraestructuras inútiles, las estafas, los chanchullos de banqueros sin escrúpulos, el compadreo de reparto de puestos de trabajo para comprar voluntades.

El camino a seguir no es dejarnos seducir por discursos de iluminados salva patrias, ni de falsos profetas encantados de verse en el espejo, ni dejarnos fascinar por los fuegos artificiales que sirven de distracción. Rechazar la política y los políticos no es el camino. Recordemos que en las dictaduras hay menos políticos que en democracia. Rechazar a los malos políticos y su mala política si es el camino. El camino es exigir a nuestros políticos que cumplan con su deber que no es otro que el servicio público y la defensa del interés general. No debemos desentendernos de la política pues en palabras de Platón: “el precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres”.

La antipolítica no es la solución. Debemos hacer autocrítica, como individuos y como sociedad, para descubrir la razón por la cual la política basura es la que se ha impuesto. Por el contrario, no debemos olvidar que hay otro tipo de política que garantiza la sanidad, la educación, el derecho al trabajo, a la vivienda, la libertad de expresión…etc. Todos debemos ser políticos y ocuparnos de los asuntos públicos que nos incumben, sino lo hacemos, otros decidirán por nosotros en asuntos como la duración de los contratos de trabajo, la duración de la prestación de desempleo, las bajas por maternidad, el gasto farmacéutico, la existencia o no de hospitales, el modelo económico y la política económica de inversión, la igualdad de derechos, la asistencia social a menores y mayores, la ayuda a la dependencia…

Si usted cree que la política no le debe importar piense que cuando lleva a sus hijos al colegio hay una política educativa que decide si su centro educativo debe abrir o no, tener un número determinados de profesores y alumnos, si hay o no comedor, si debe gastar más o menos en material escolar. Piense que si a usted no le interesa la política llegará un día en el que enferme y tendrá que acudir a un centro de salud que la política basura habrá decidido si tiene o no el equipamiento material y personal necesario para tratar su enfermedad. Piense que si a usted no le dan crédito puede que la basura política económica ya ha decidido que usted no es digno para prestarle dinero pero que si se puede dejar rienda suelta a un alto cargo para gastar dinero a mansalva y sin justificar. Piense que si a usted no le interesa la política puede llegar un día en el que tenga que defender o hacer valer sus derechos ante un juzgado y si todo se le retrasa puede que ya decidiera la basura de la política que invertir en la administración de justicia no era rentable ni un asunto importante. Piense en el daño que un mal político puede hacer y se dará cuenta de que usted debe participar en política si quiere algo mejor.

Hay otra forma de hacer política. Está en sus manos elegir qué clase de política y políticos quiere. En un hospital muere mucha gente y no por eso dejará usted de ir a cuidar su salud porque le digan que ahí ha muerto mucha gente, también en los hospitales se salvan muchas vidas. Piense que un día la política hizo posible la libertad y la igualdad. Piense que la política acabo con la esclavitud y la inquisición. Piense que hay una política que busca la paz, que hubo una política que acabo con el analfabetismo y mejoró el reparto de la riqueza.

La política es poder. El poder político puede transformar la realidad social y mejorarla. No desperdicie su poder tirándolo a la basura o no usándolo. Sea exigente y participe en política, compare y busque algo mejor. No se quede con la rabieta y la frustración de la simple crítica. A la política basura le encanta que la gente se aparte de la política porque así tiene las manos libres para hacer lo que le apetezca y tenga claro que no será a favor de usted o su familia, para usted serán como mucho las migajas. Vaya más allá del mero pataleo. La salud de sus derechos y los de su familia se lo agradecerán. No consuma política basura. Elija productos políticos de calidad y no se deje llevar por los cantos de sirenas. Es difícil pero no imposible.

En memoria de los que lucharon por mejorar su sociedad.

 

Felipe Clemente. Abogado.

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