Fred Olsen retoma su pasado con el transporte frutero

bonard de Fred OlsenLa familia Olsen, de origen noruego, lleva asentada en el sur de la isla de La Gomera desde hace más de un siglo . Además de estar al frente de un pequeño emporio agrario que producía tomates y plátanos al sur de la isla colombina, la familia se dedicaba a exportar la fruta de las islas mediante una línea propia de vapores que surtía los mercados del norte de Europa.

A partir del año 1930, la flota de Thomas Olsen se renovó con cuatro buques fruteros (“Breñas”,“Bañaderos”, “Bajamar” y“Betancuria”) que, salvo el primero de ellos, sobrevivieron a la II Guerra Mundial para seguir atendiendo a la línea frutera Canarias – Reino Unido. La exportación seguiría atendida por nuevos buques, como el “Bonanza” y el “Buenavista”, en los meses de zafra (de septiembre a mayo).

En los años ochenta del pasado siglo, los mercados europeos empezaron a desdeñar los plátanos de Canarias, mal seleccionados en su calidad y que fueron sustituidos por bananas africanas y centroamericanas. Sin embargo, el salto de la naviera desde la exportación de fruta al tráfico interinsular llegaría de la mano de Fred Olsen en el año 1973, atendiendo la petición de ciudadanos gomeros que se sentían mal comunicados con el exterior.

Sin contar con las subvenciones que recibían otras navieras públicas, Fred  Olsen construyó en astilleros deTrondheim (Noruega) un pequeño ferry de menos de 1.000 TRB al que bautizó como “Benchijigua”, creando la línea Ferry Gomera en 1974. Tenía capacidad para 399 pasajeros y 67 coches, constituyendo un éxito que llegó a realizar hasta 3 viajes diarios desde Los Cristianos hasta San Sebastián de la Gomera. Con el“Benchijigua” los canarios ‘descubrieron’ La Gomera y las novedosas rampas hidráulicas de embarque que utilizaba el buque. El primer ferry fue seguido por otros cuyos nombres han quedado en el recuerdo de generaciones de canarios (“Bajamar”, “Bonanza”,“Buenavista”,…).

Sin embargo, la apertura de los mercados y ante la competencia de Armas y Trasmediterránea, Fred. Olsen decidió ofrecer un servicio donde primaba la velocidad. En el año 1999 la compañía pasó a denominarse comercialmente Fred. Olsen Express tras la llegada de los primeros catamaranes construidos en Australia, capaces de superar ampliamente los 35 nudos.

En la actualidad, la flota está formada por cinco buques de alta velocidad:“Bencomo Express”, “BentagoExpress”, “Bonanza Express”, “BocaynaExpress” y el trimarán “BenchijiguaExpress”, el mayor del mundo y con capacidad para transportar 1.291pasajeros y 341 automóviles en la  línea estrella e histórica de la naviera :Los Cristianos – La Gomera –La Palma. Un ferry de tipo convencional, el“Betancuria”, fue incorporado en 2011 a la línea Las Palmas –Lanzarote – Fuerteventura, aunque su baja frecuentación obligó a su cierre en 2013.

Ahora, la naviera busca ampliar horizontes con líneas desde Lanzarote hasta Marruecos, pendiente de las concesiones pertinentes y del acondicionamiento del puerto de Tarfaya, dentro de un programa operativo de cooperación transfronteriza España – Fronteras Exteriores de la Unión Europea .El reto de Fred. Olsen Express, acortando los tiempos de traslado entre las islas, se ha resuelto en las líneas Agaete – Santa Cruz de Tenerife (80 minutos); Gran Canaria –Morro Jable (120 minutos); y Los Cristianos – Gomera (50 minutos).

 La aventura de la alta velocidad solo tiene un punto débil: los precios al alza de los derivados del petróleo amenazan a todas las navieras, más aún si operan con buques de alta velocidad. El uso del gas natural puede ser una alternativa .

Como recuerdo del negocio frutero vivido por la naviera de la familia Olsen, este mismo  año 2014 se ha reanudado la histórica exportación de plátanos canarios al Reino Unido.

La cadena británica de supermercados ASDA (230 centros) decidió que importar las bananas desde Centroamérica no era sostenible. El viaje desde el otro lado del Atlántico suponía excesivas emisiones de carbono y la permanencia de la fruta en las bodegas del buque durante un mes no favorecía su calidad.

Sin embargo, desde Canarias el plátano llega a Southampton en apenas 85 horas de viaje a 13º C, con una baja huella de carbono y con todo su sabor y frescura. La aventura frutera canaria, como producto local y próximo, puede estar resurgiendo con fuerza porque la diferencia de unos céntimos de más garantiza un consumo con menores costes ambientales.

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