¿Existe el sistema electoral ideal para el Parlamento de Canarias?

arco parlamentario canarioLa distribución de los escaños por islas es el “factor decisivo”, según los expertos, en la distorsión de la traducción de votos a escaños en Canarias. Fuerzas minoritarias critican los topes electorales “elevados”, pero que no afectan realmente a la composición del Parlamento.

Con un sistema de circunscripción única en el que se contaran los votos de todas las islas por igual y sin barreras electorales, las formaciones Sí se puede y Los Verdes hubieran entrado en el Parlamento cada una con un diputado con los resultados de 2011. Diputados que perderían CC, que pasaría de los 21 actuales a los 17, y PSOE, de 15 a 14, y que ganaría también Nueva Canarias, que duplicaría sus escaños hasta los 6.

Las barreras han sido y serán el gran blanco de las críticas del sistema electoral canario. Todas las formaciones políticas necesitan tener, al menos, el 30% de los votos de una isla o el 6% a nivel regional para entrar en el reparto de escaños. Una situación que Izquierda Unida y Nueva Canarias han intentado cambiar con su propuesta de rebajar los topes electorales, eliminando el requisito regional y que baste con obtener el 5% en una de las islas. Una medida que apenas supondría ningún cambio con los resultados de las elecciones de 2011, un escaño perdería Coalición Canaria que beneficiaría al Partido Progresista Majorero que entraría con un diputado en el Parlamento.

Un cambio ínfimo que los partidos minoritarios aceptan porque renuncian a tocar el sistema de la triple paridad, que según el experto en sistemas electorales de la Universidad de La Laguna, Vicente Navarro Marchante, es el “factor decisivo” en la distorsión de los resultados. Pero, ¿qué es la triple paridad? Es la forma en la que se distribuyen los escaños por circunscripciones, en este caso, las siete islas en función de una serie de condiciones:

* Ambas provincias (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria) deben tener el mismo número de diputados

* Ambas islas capitalinas (Gran Canaria y Tenerife) deben tener el mismo número de parlamentarios

* La suma de los diputados de las islas no capitalinas (El Hierro, La Palma, La Gomera, Fuerteventura, Lanzarote) sea el mismo que la suma de las capitalinas (Tenerife y Gran Canaria)

“En El Hierro, con 1.500 votos es posible ser el tercer diputado mientras que en Gran Canaria se necesitan 21.000, es decir, el voto de un herreño vale por el de 18 grancanarios”, denuncia Navarro Marchante. Las consecuencias de una distribución que está fijada en el Estatuto desde 1982 y que estuvo condicionada por el pleito insular y la situación de atraso económico de las islas menores. Los expertos en derecho político critican que esta distribución no se ha actualizado a las poblaciones actuales. Por ejemplo, mientras que las poblaciones de Fuerteventura y Lanzarote se han triplicado, las otras islas menores apenas han cambiado. Aunque el caso más claro de esta necesidad de cambio la vemos en la comparación Fuerteventura-La Palma: la isla majorera, con más población en la actualidad, tiene menos diputados que la isla palmera.

Los beneficiados y perjudicados por el sistema electoral canario

Estas distribuciones han generado una distorsión en los resultados. Partidos muy fuertes en las islas menores, donde con menos votos se obtienen más escaños, han sido más beneficiados por el sistema que los partidos que obtienen la mayoría de sus votos en las islas capitalinas (donde se concentra el 80% de la población). PSOE y Coalición Canaria han sido los únicos partidos que han estado sobrerrepresentados (más porcentaje de escaños que de votos) en las últimas cinco elecciones, de la misma manera que las dos veces que se presentó la Agrupación Herreña Independiente, que siempre fue beneficiada. Esto contrasta con las posiciones de los partidos más pequeños, que siempre se encontraron con las barreras de la insularidad. Son los casos de Izquierda Unida, Partido Popular (con un voto muy concentrado en las islas capitalinas), Los Verdes o Nueva Canarias, la más perjudicada por el sistema. En 2011, Coalición Canaria obtuvo el 24,94% de los votos y cuenta con el 35% de los escaños, una diferencia positiva de casi 10 puntos. Por el contrario, Nueva Canarias, con un 9,07% de los votos, solo obtuvo el 5% de los escaños, una diferencia perjudicial de 4 puntos porcentuales.

La insularidad distorsiona los resultados y la composición del Parlamento. Los Verdes y Alternativa Sí se puede entrarían al Parlamento canario si aplicáramos los resultados de 2011 a una circunscripción única sin ninguna barrera electoral. Diputados que perderían PSOE y CC, 1 y 4 respectivamente, y que ganaría también Nueva Canarias que pasaría de los 3 actuales a los 6 hipotéticos. Sin embargo, aquí estaríamos hablando de un sistema hipotético estrictamente proporcional y sin barreras, condiciones que no se dan en ningún sistema.

Alternativa

Navarro Marchante presenta una propuesta que se ha barajado para aumentar la proporcionalidad de los resultados sin tocar las realidades insulares. La propuesta se basaría en aumentar el número de parlamentarios hasta los 70 (el máximo permitido por el Estatuto) y crear con estos diez nuevos diputados una nueva circunscripción regional con un voto diferente. Por tanto, el ciudadano tendría un voto para la isla y otro regional que compense las desproporciones.

Cadena Ser/Raúl Sánchez

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