Valle Gran Rey: Un recorrido por la historia y fiestas del municipio

 GomeraToday recoge este interesante artículo bien documentado y argumentado por Miguel Angel Hernández , actual alcalde del municipio del sur de la Gomera en el año 2004, donde hace un repaso contextualizado de las raices y cambios que tenían lugar en ese momento en Valle Gran Rey.

Valle Gran Rey es un municipio situado al oeste de la isla de La Gomera y que además del barranco del mismo nombre (uno de los más impresionantes de la isla) engloba al pueblo de Arure y los caseríos de Taguluche y Las Hayas. Actualmente como otros tantos lugares de Canarias ha pasado de ser un pueblo de larga tradición agrícola, ganadera y pesquera ha convertirse (en las últimas décadas) en eminentemente turístico con todo lo que ello conlleva. (Ver en la página www.gomera.com.es el artículo “Valle Gran Rey y el desarrollo insostenible”).

En tiempos prehispánicos pertenecía, junto a la comarca de Chipude, al antiguo bando aborigen de Orone. Esta vinculación mantuvo su continuidad histórica puesto que la parroquia de La Candelaria, en Chipude, creada en 1655, fue también la de Valle Gran Rey hasta que se fundó la de Los Reyes, en 1929. Además, ambos pueblos siempre estuvieron unidos por lazos socioeconómicos fuertes, intercambiando productos del monte: leña, carbón y también cerámica (El Cercado) por otros como batatas, millo, pescado…

Es por ello que en el ámbito del folklore y la cultura popular tengan muchas semejanzas. Territorio aislado y de difíciles comunicaciones, fue siempre zona de tambores y chácaras, en donde el folklore de cuerda no llegaría hasta principios del siglo XX. Fechas en las que incluso pervivían rituales como el del Velorio de los angelitos (para más información ver el artículo sobre el tema, en la sección de Bienmesabe: Baja del Secreto).

Valle Gran Rey es un pueblo con historia, no en vano fue un territorio importante, por sus excelencias naturales, para el modo de vida aborigen. Lugar de residencia de reyes y adivinos (a juzgar por la abundante toponimia y fuentes etnohistóricas) y lugar donde se fraguó la rebelión de los gomeros, que reunidos en concejo en la Baja del Secreto (peña situada frente al Charco del Conde), decidieron acabar con la vida de Hernán Peraza el joven y su despótico gobierno de la isla en 1488. Este hecho y la posterior cruenta represión quedó grabada a sangre y fuego en la memoria isleña y siguen siendo motivo de inspiración para los poetas populares, tanto en décimas como en coplas, que nos han dejado hermosas décimas, como las conocidas como Coplas de Hupalupu.


La capital municipal estuvo en Arure hasta aproximadamente 1880, en que el alcalde que había decidió trasladarla a La Calera, dada la mayor pujanza económica y poblacional que tomaba este caserío y Valle Gran Rey en su conjunto. Para ello y en colaboración con el secretario, contrató los servicios de un pastor y liando en una manta la documentación municipal, la trasladó a La Calera.
Durante la época de señorío (s. XVI hasta bien entrado el XIX) gran parte de Valle Gran Rey fue propiedad de los Condes de La Gomera. En 1812 se crean los modernos ayuntamientos. Una parte del barranco de Valle Gran Rey (Banda de La Calera) queda englobado en el de Arure y la otra parte (Banda de Los Reyes) en el de Chipude, que desaparecería como municipio independiente en 1850 para quedar englobado en el de Vallehermoso.

Aproximadamente en esa misma época (finales del s. XIX) se introdujo el folklore de cuerda vinculado a familias de pescadores procedentes del Sur de Tenerife (Alcalá, Playa San Juan). La emigración a Cuba, sobre todo a finales del siglo XIX y primeras décadas del s. XX trajo consigo, aparte de grandes cambios socioculturales, la aparición de la décima como forma de expresión poética. De esta manera, el Punto Cubano (forma cantada de la décima) conoció una época dorada en La Gomera y en Valle Gran Rey en particular, que fue cuna de buena parte de los más recordados poetas populares gomeros, entre los que cabría destacar a Manuel Roldán Dorta (1878-1968), José Hernández Negrín (1886-1955), Manuel Rolo Piñero (1901-1984), Manuel Navarro Rolo (1907-1979)…

Para la particular historia de Valle Gran Rey, a nuestro juicio, tienen especial relevancia dos acontecimientos singulares que se desarrollaron a lo largo de la década de 1940, época de penuria económica y opresión política, agravada por desastres naturales como la Arrastrada de 1941 y los Años de la seca de 1947 y 1948. Son los conocidos como Guerra del Agua y la emigración clandestina, fundamentalmente a Venezuela. La Guerra del Agua consistió en la lucha, de los vecinos de Guadá (conjunto de barrios de la zona alta del barranco de Valle Gran Rey), por conservar sus derechos tradicionales sobre el uso del agua para el riego, de sus cultivos de autoconsumo, que algunos terratenientes del pueblo querían alterar en su beneficio, dado el auge del plátano como cultivo de exportación. La emigración clandestina a Venezuela, a partir de la década de 1940, da lugar a la epopeya de los barcos clandestinos, de los que el viaje del Telémaco, que salió de Valle Gran Rey el 9 de agosto de 1950, es uno de los momentos cumbres y quedó en las décimas del poeta Manuel Navarro Rolo (uno de los pasajeros del mismo).

CALENDARIO DE FIESTAS DE VALLE GRAN REY
Son las fiestas una de las señas de identidad de un pueblo. En Valle Gran Rey, al igual que otros lugares del archipiélago, han ido proliferando con el tiempo gran cantidad de ellas, engrosando el calendario festivo. A las más antiguas de la Virgen de Los Reyes y San Juan (patronos de Valle Gran Rey) y San Salvador, San Buenaventura y la Virgen de La Salud (de gran raigambre en Arure), se han ido incorporando fiestas como la de San Antonio (en Guadá) por promesa de los vecinos durante la Guerra del Agua u otras relacionadas con la emigración: las de Taguluche y Las Hayas. Las hay donde se ofrenda un Ramo: Virgen de la Salud y San Salvador (en Arure); Los Reyes y San Juan (en Valle Gran Rey) o la Virgen del Buen Viaje (en Taguluche) y las hay donde se realiza una procesión marítima (El Carmen y San Pedro).

Las hay en que los propios vecinos siguen organizándolas con sus comisiones de fiestas y las hay en la que son las instituciones (en este caso el Ayuntamiento) las que se hacen cargos de las mismas. Y por último, las hay que siguen conservando el sabor de antaño y que son polo de diversión y participación para gente de toda la isla y las hay que, en los últimos tiempos, vienen siendo objeto de manipulación y sectarismo, por parte de políticos y supuestos folkloristas, ávidos de protagonismo y que no saben, o no pueden, entender que el espíritu fundamental de una fiesta está en la participación de todos los miembros de una comunidad, y que la cultura popular, y el folklore como parte fundamental de la misma, no están hechos, ni para el lucimiento personal, ni para sacar unos mezquinos rendimientos políticos.

6 de enero: Festividad a Nuestra Señora de Los Reyes, en su santuario de Los Reyes. Patrona de Valle Gran Rey.
2 de febrero: Ntra. Sra. de Candelaria en la ermita de San Antonio en Guadá.
2 de marzo: Santo Ángel de la Guarda. En Guadá.
31 de marzo: Festividad de la virgen de La Milagrosa, en La Calera.
13 de mayo. La virgen de Fátima en Arure.
13 de junio: Festividad a San Antonio en Guadá.
24 de junio: Festividad a San Juan Bautista, en Los Reyes –patrono de Valle Gran Rey-.
29 de junio: Festividad a San Pedro en La Playa. Durante el día se celebra la procesión marítima, en la cual es trasladado el Santo en barco, desde su santuario por los lugares de costumbre. Lo acompañan los barcos de pesca.
15 de julio: Festividad en honor a San Buenaventura y la virgen de la Salud, en Arure.
16 de Julio: Festividad en honor a Nuestra Señora del Carmen, en Vueltas. –
16 de agosto: Festividad de San Salvador, en Arure Último fin de semana de agosto: Festividad en honor a Nuestra Señora del Buen Viaje, en Taguluche. Primer sábado de septiembre: Festividad de la virgen del Coromoto, en Las Hayas. Festividad también reciente traída por los emigrantes a Venezuela, en su retorno.
29 de septiembre: San Miguel en Vueltas, Segundo sábado de octubre. Ntra. Sra. de Guadalupe en Guará (Gerián). Aunque perteneciente al término municipal de Vallehermoso se puede considerar también una fiesta de Valle Gran Rey.

No sería justo quedarnos simplemente en una visión bucólica y nostálgica de un pueblo. Nos sentimos orgullosos de tener tan rico patrimonio natural y cultural, pero quizá dejaríamos de sentir ese mismo orgullo si no fuésemos capaces de transmitir ese legado a futuras generaciones. Un legado que no consiste sólo en la belleza del paisaje sino también en el espíritu de los conjurados en la Baja del Secreto.

Valle Gran Rey, hoy por hoy, afronta un modelo de desarrollo que nos coloca al borde de un abismo en el que podemos quedarnos empuyatados. Yo por mi parte, prefiero quedarme con el Valle Gran Rey al que cantaron con versos maestros nuestros poetas populares, como estas décimas que le hizo mi abuelo, José Hernández Negrín, hace ya más de cincuenta años a una chica de Hermigua para mostrarle de las bellezas de nuestro pueblo:

Voy a empezar por el puerto,
por La Puntilla y La Playa,
donde termina la raya
del mar vivo y el mar muerto.
Se ven a lo descubierto
los barcos en la bahía
y desde la casa mía
gozamos con ver el mar;
viendo los peces jugar
en la superficie fría.


Pasaremos a Borbalán
a fijarte mientras tanto,
que es un verdadero encanto
de los que vienen y van.
Sus plataneras que están,
a su izquierda y la derecha;
se ven atarjeas bien hechas
con el agua de continuo;
si no viene un torbellino
es segura la cosecha.


Tenemos a La Calera
que es una bella miniatura,
con casas de arquitectura
y un casino de primera.
Para el que viene de afuera
halla también cama y fonda;
no hay ninguno que se esconda
perseguido por la ley,
no se ve en Valle Gran Rey
nada que no corresponda.


Salones particulares,
tocadores de eminencia,
donde verás con frecuencia
a la juventud bailar.
El que se llegue a enfermar,
tenemos en La Calera
un médico de primera
que se llama Don Manuel,
el que llegue a manos de él
no se muere aunque Dios quiera.


Verás a Las Orijamas
que al triste le da consuelo,
en donde el disco del cielo
esparce su ardiente llama.
Sigue y verás panoramas
que a nuestro valle rodea;
El Guro, Casa La Seda,
que son barrios de cultura
y tú al ver tanta hermosura
si no te llaman te quedas.


También existe una ermita
donde habita una Diosa,
una virgen milagrosa
que los pesares nos quita.
Tenemos a San Juan Bautista
que no nos vira la espalda
y del altar en su falda
tenemos a San Antonio;
como rey del matrimonio
y el Santo Ángel de la Guarda.


Pasas por Los Granados
que goza fama completa
porque en él está El Poeta
del mundo civilizado.
Verás de un lado a otro lado
tierras, campos y palmeras;
Guadá que a todo lo supera
por su forma de paraguas;
el risco que nos da el agua
que es la flor de La Gomera.


En fin, si eres caprichosa
puedes venir cuando quieras,
pues todavía me queda
que enseñarte muchas cosas.
Nuestras playas arenosas
para obras fabricar,
facilidad de embarcar,
muelles de naturaleza.
Valle Gran Rey es belleza
desde la cumbre hasta el mar.

MIGUEL ANGEL HERNÁNDEZ

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