¡ SOS Garajonay! (por la Gomera Se Mueve)

la gomera se mueve logoHace unos domingos, como siempre, nuestro empleado-presidente publicaba en los medios una de sus sesudas reflexiones de título
“¿Garajonay en peligro?”. Que esta pregunta la haga la persona que preside la institución que en agosto de 2012 solicitó la bajada de nivel en el fuego, a las puertas de una anunciada ola de calor y que calcinó 900 hectáreas del Parque Nacional y más de 4.000 en toda la isla, parece insultante. Que esta pregunta la haga la persona que en abril de 2006, durante los actos de celebración del 25 aniversario de la declaración de Garajonay como Parque Nacional, anunciara que la superficie del parque se ampliaría en 2.000 hectáreas gracias a que el Cabildo iba a comprar la finca de Enchereda a su propietario y posteriormente la cedería al Parque Nacional de Garajonay, y que ha incumplido su palabra hasta la fecha, resulta indecente. Pero que esta pregunta la haga quien la hace, Casimiro Curbelo Curbelo, es una tragedia, un espanto, la peor noticia que se podía recibir respecto al futuro del Parque Nacional. En esa reflexión, nuestro empleado-presidente, en forma de modosa amenaza decía: “(…) Desde hace algunos años las islas hemos solicitado competencias para asumir esta gestión.

El Cabildo de Tenerife ha sido el primero en pedir al Gobierno canario que le otorgue las delegaciones para tener la última palabra sobre el Teide, un paso que es opcional y que analizaremos si lo debemos dar en el futuro. (…)” Ahí queda eso, como un eco, como una advertencia, como un barrunto. Si los árboles del Garajonay pudieran andar se arrancarían a correr intentando salvarse; si los insectos y aves del Garajonay pudieran hablar pedirían auxilio a la ONU. Y es que todos sabemos de la capacidad que este señor tiene para dañar todo lo que señala, para estropear todo lo que toca, para comerciar con casi cualquier cosa en su propio beneficio, ya sea electoral o de otro tipo.

No sólo somos nosotros quiénes consideramos y tememos que el traspaso de competencias a los gobiernos insulares va a pervertir el uso de estos espacios protegidos. La Viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, Guacimara Medina, recientemente ha declarado que “En cuestiones medioambientales, cuanto más alejada esté esta competencia de la Administración Local, mejor, porque menos presión local habrá, y se será más libre, independiente e imparcial para proteger los ecosistemas y las especies”. Claro, dicho así, hasta nos puede herir en nuestro orgullo patrio; pero cuando uno ve que esta buena mujer es del mismo partido que nuestro empleado-presidente, y que probablemente lo haya visto en acción en esos congresos políticos, reuniones interadministrativas, asambleas orgánicas, patronatos y demás conchabambas con la que se ganan los sueldos nuestros empleados-gobernantes, pues no podemos decir nada más que: ¡Ole, cuánta razón tiene la muchacha! Y esto se refrenda cuando el escudero y mamporrero de nuestro empleado-presidente a nivel regional, esto es, el ínclito Julito Cruz, Secretario de Organización del PSC, al hilo de estas declaraciones ha dicho: “la gestión directa de estos parajes debe ser ejercida a nivel insular por ser los cabildos las administraciones más próximas, y como ejemplo citó un posible incendio en el Parque Nacional de Garajonay en La Gomera.” ¿Burla? ¿Falta de respeto y de memoria?

Hay un refrán que dice “Quien hace un cesto, hace cientos”, es decir, quien hace algún acto es muy probable que cometa muchas veces más el mismo acto. A quien fue capaz de jugar con los niveles en el incendio de 2012 no se le puede entregar la joya de la isla que es el Garajonay. Quien no es capaz de gestionar el Charco del Cieno o la Caldera de Alajeró no lo hará con un espacio que es Patrimonio Mundial de la Unesco. Si cae en sus manos, además de incendios, el Garajonay sucumbirá ante el electoralismo atroz que perpetra nuestro empleado-presidente en cada una de sus acciones. Tal vez hasta lleguemos a ver mesas de comedor hechas con viñátigos del monte de Fuensanta, o talas a matarrasa en los montes de Las Hayas. Puede parecer exagerado, pero tiren de hemeroteca y verán que con nuestro empleado-presidente, hasta lo peor se hace posible.

A todo esto, la zona incendiada permanece en total abandono. Recordemos que nada más comenzar el incendio ya se prometieron todo tipo de ayudas. Como estas no han llegado, ni se han preocupado de que lleguen, veamos la situación actual:
– Nuevos brotes: Como ya hemos comentado en otros artículos las decenas de brotes (centenares a veces) que salen de la base de brezos o hayas quemados no son tratados de ninguna manera, al menos quitando los mamones, tal y como se hace en los tratamientos agrícolas más elementales.
– Plantas oportunistas: A su vez, tampoco se eliminan hierbas y otras oportunistas que crecen alrededor de estos pequeños y abundantes brotes, suponiendo otro gran obstáculo. Toda esta pasividad redunda en un atraso en el crecimiento y recuperación.
– Falta de cuadrillas: podrían replantear el plan de conservación medioambiental y recortar gastos de zonas de pre-Parque para destinarlas a la recuperación de las zonas afectadas.
– Voluntarios: el Cabildo no ha promovido ni facilitado medios para la participación ciudadana organizada. Pudiendo acometer las tareas mencionadas entre otras de manera eficaz y gratuita.

Esto son algunas sencillas medidas que podrían suponer importantes avances. En definitiva, no basta con quejarse amargamente en los medios de comunicación, se trata de saber optimizar los pocos recursos, al menos será mucho mejor que lo que se hace hasta ahora, es decir, nada.

(LGSM)

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