Que pena da la Justicia en la Gomera

Este artículo también podría titularse que “pena da la Justicia en Canarias” o “que pena da la Justicia en España”, porque para el caso, suponemos que ocurre igual en todos lados desde las más altas instancias hasta las más bajas, no hay más que ver los diarios de opinión o los telediarios donde gran parte de los titulares vienen a ocuparse de los vaivenes de los asuntos judiciales en especial de la corrupción que sufre este país.

Hace poco escuchaba a uno de esos tertulianos que están  de moda, decir  “ …que en España antes se Juzga al que roba una gallina que al que roba millones…. Y esa es desgraciadamente la realidad. Nosotros pertenecemos a un grupo de querellantes que comenzamos el “periplo judicial”, entiéndase fecha de presentación de la querella, haya por el año 2009, y hoy 5 años después, aun sigue sin arrancar la misma; esta casi como al principio y con parón o inactividad durante años. El día menos pensado prescribirá y así lo remitirán directamente al archivo. Puede ser que a eso se este esperando. Han pasado por el órgano judicial durante este tiempo, jueces sustitutos y titulares, y a todos les da igual. Ni las quejas que hemos presentado les animan a actuar.

Nuestro asunto concierne al trillado asunto de la estafa inmobiliaria, lo de siempre, el promotor recibió nuestro dinero, ese que cuesta tanto ganar cuando eres un trabajador y “voló” con él. Nadie sabe dónde está. Ni el banco que se encargaba de financiar la promoción, ni el promotor. Nuestro dinero “desapareció”. Al edificio ,que finalmente terminamos, le denominamos “ Fortaleza” (conocida por Las Afortunadas) . El nombre fue muy pensado, aunque le pudimos haber puesto “ El Engaño o la Estafa o hasta la poca vergüenza ”, pero al final hay que mirar hacia delante con la fortaleza necesaria para afrontar el día a día, y terminar un edificio que presenta todo tipo de carencias como consecuencia de que FALTÓ el dinero que los imputados se llevaron.

Si miramos la hemeroteca sobre el Juzgado de San Sebastián, podríamos comprobar cómo no somos los únicos que nos hemos quejado por la nula marcha de la instrucción de los asuntos, este es un Juzgado donde se celebran Juicios que tienen que repetirse después de varios años porque el Juez obligado a dictar sentencia no las dictó y un largo etc . Al final todo se centra en la “ FALTA DE RESPONSABILIDAD” Los jueces cobran lo mismo al final de mes, trabajen o no. Si un asunto prescribe no son sancionados. La legislación de nuestro país, necesita ser revisada, porque los que tienen “toga” o “poder” que es lo mismo, se les permite todo, y quedan impunes.

Nosotros convivimos en el corto espacio físico que tiene una localidad como San Sebastián (tres calles y poco más)con el causante de nuestro sufrimiento  “el querellado ya imputado”, que anda jactándose de lo “bien que funciona la administración de Justicia”. Pero que poco hemos avanzado en España, cuando a los Jueces “ no les duele” la INJUSTICIA,  les da lo mismo. No hay vocación, si la hubiera y sin necesidad de conventir a los Jueces en super heróes de nuestros tiempos, este asunto hubiera terminado ya de instruirse. Como siempre con el paso del tiempo las pruebas se van diluyendo o desapareciendo, hasta han terminado por fallecer alguno de los implicados.  Lo importante al final se reduce para un Juez en cobrar su sueldo, un funcionario de nuestro tiempo por antonomasia, sin lugar a dudas, y mientras los administrados, a  seguir sufriendo la parsimonia con la que realizan sus funciones los empleados públicos.

Tener Juzgado en la Gomera, o no tenerlo da igual, no funciona, no da solución nuestro problema como a tantos otros, suponemos que no somos una excepción, nosotros creíamos y seguimos creyendo que para encontrar  JUSTICIA, en el estado de derecho hay que seguir los cauces establecidos. Desconocemos cuál es la pócima necesaria para que funcione la administración de Justicia, quizás estas líneas ayuden. ¿Pero es que nadie inspecciona la “buena marcha” del trabajo de los Jueces en las islas menores?  al final resulta que estamos olvidados de la mano de Dios.

Para concluir, nada mejor que extractar el pensamiento de los clásicos intemporales;  Seneca en sus cartas a Lucilio, dijo: NADA SE PARECE TANTO A LA INJUSTICIA COMO LA JUSTICIA TARDÍA.

 

Yolanda Herrera Santos

Representante de los afectados EDF.  Las Afortunadas .

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