Carta de apoyo al voleibol femenino

Desde hace años he tenido un sueño que no ha sido otro que practicar deporte y sobre todo enseñar a jugar al voleibol. He conseguido gran parte de lo que me he propuesto en este complicado mundo. Soy miembro directivo, entrenador, padre y amigo de mis jugadores y jugadoras lo cual para mí es un orgullo. He entrenado poco, porque no podía compaginar mi trabajo con los entrenamientos y porque sinceramente, siempre he pensado que había que tener un nivel superior al mío para entrenar en Segunda División. Por ello, prefiero colaborar de otra manera, luchando para que las niñas de San Sebastián puedan cumplir un sueño como el mío, tengan la ilusión que perseguí yo desde hace años. Es una satisfacción poder trabajar para ver cada día más niñas de toda La Gomera y tener un equipo en el que cumplir sus objetivos y ser felices.

Sí, ellas también tienen derecho a ser felices. También tienen derecho a soñar con marcar un remate decisivo o con ganar un título que nos dé un premio, una victoria. Cuando pienso en los momentos que más me han marcado en lo deportivo cada vez lo tengo más claro. Mi primera Final Cadete en los Campeonatos de Canarias celebrados en Gran Canaria, o en las dos finales de la Copa Federación en Tenerife, en los numerosos títulos de voley playa conseguidos, el ascenso a la Liga Canaria Senior después de todo un año luchando para conseguir recursos económicos para hacer frente a esta competición. Se me emociona el corazón cuando recuerdo cómo al llegar a San Sebastián de La Gomera un grupo de  madres, padres, amigos todos nos estaba esperando en el Puerto de San Sebastián para celebrar el subcampeonato canario cadete y cómo todos juntos lo festejamos en la plaza de Las Américas. Y con todo ello fuimos capaces de acudir a unos Campeonatos de España con toda una ilusión, un equipo humilde de una isla menor y ondeando el nombre de la isla de La Gomera en lo más alto del Voleibol Nacional en esa categoría.

Hoy, cierro los ojos y pienso en todos esos momentos, en todas esas ilusiones, en los cinco equipos de cantera que tenemos, en los ojitos de todas esas niñas y niños que vienen de muchos puntos de nuestra capital para cumplir el mismo sueño. Abro los ojos y veo la cruda realidad que estamos viviendo y siento lo injusto que es todo para nosotros. Es difícil para cualquier deporte, pero si es femenino, aún es más complicado. A pesar de que damos alegría sobre alegría a nuestra ciudad. Tal vez haya personas que no sepan valorar lo que hacemos. Duros entrenamientos, viajes larguísimo porque estamos en una esquinita de Canarias, la más bonita, eso sí.

Nosotros también llevamos el nombre de La Gomera por toda Canaria, nosotros también somos el referente gomero en nuestra disciplina deportiva, pero somos mujeres, bueno y también hombres que luchan cada día para seguir ahí, para que se nos valores lo que toda Canaria valora. Somos respetados y alabados en otras ciudades en las que ven el enorme sacrificio que hacemos para seguir caminando.

Mis compañeros de otros clubes se sorprenden cuando han visto que este año he llegado a la Gomera a las 10 de la noche de jugar en la Orotaba un sábado, o a las 7 de la tarde del día siguiente (domingo), después de perder en Candelaria, pero que fue uno de los días más bonitos. Y muchos me han preguntado si de verdad tanto nos gusta y somos capaces de hacer eso a cambio de nada. Y yo siempre les digo lo mismo, sí que gano. Gano alegría, satisfacción, cumplir sueños, objetivos, vivir experiencias.

Para mi salir al Pabellón del IES de San Sebastián, con padres, madres, amigos y aficionados a este deporte, aplaudiéndote cuando saltas al campo a jugar, es ganar, ni masculino ni femenino, simplemente voleibol. Pero también lo es ir al campo del Callejones, o del  Elite, o del Taknara unos equipos modestos como nosotros, y que te traten de una forma exquisita, haciendo realidad lo que es la deportividad.

Me gustaría que se nos valorara, que se nos respetara y apoyara. Nosotras también somos de La Gomera, y llevamos el nombre de la Isla por todos los rincones y se siente mucha alegría cuando te preguntan y se dice:” Pero que bien se juega a voleibol en La Gomera”.  Cómo dije antes, esa ilusión, esos nervios, ese sufrimiento, esos ánimos de compañeros de otros Clubes, no hay nada que pueda pagarlo. Tan solo una sonrisa, una alegría, un partido ganado y ya incluso uno perdido.

Es el momento de luchar más que nunca para conseguirlo y nosotros somos unos luchadores incansables. Pero os necesitamos, solos no podemos.El deporte femenino debe seguir adelante dándonos alegrías a todos. La Gomera se lo merece, las niñas pequeñas se lo merecen porque un día serán ellas las que defiendan el nombre de nuestra tierra por toda Canaria y llevarán con mucho orgullo ser de cualquier punto de la geografía capitalina.

Hoy quiero cerrar los ojos y pensar que me subo doce horas en un barco, guagua, mis fichas del equipo, con mi libreta de táctica, mis licencias federativas  para poder jugar el partido, y sueño que otra vez estoy ahí, compitiendo.
Y me doy cuenta de que mi mochila es la que más pesa del equipo, sobre todo porque es la que más ilusiones lleva dentro.

Cecilio Castilla Herrera

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