Juana Rodríguez “el uso del ustedes y el vosotros casi no se utiliza en otras islas pero se mantiene en la Gomera”

juanaJuana Rodríguez Mendoza (Playa de Santiago, 1967) es profesora de lingüística de la Universidad de La Laguna. Cuando le preguntamos sobre cuáles son sus impresiones cuando regresa a su isla, en este caso para impartir una conferencia en el Cabildo Insular, responde contundente: ‘¿Qué quieres que te diga? Soy gomera’.

Dentro del programa de la Feria del Libro, la profesora ha sido invitada por el Área de Cultura del Cabildo para hablar sobre uno de los temas que mejor conoce: las formas de trato en La Gomera, no en vano ese fue el tema que escogió para su tesis doctoral. Aprovechando la ocasión y su visita, quisimos preguntarle sobre algunas cuestiones que siempre nos hicimos y que ahora, de manera clara, nos responde con su natural cercanía.

¿Qué destacarías como principal característica del habla de La Gomera?

La conservación de ciertos rasgos arcaicos como, por ejemplo, el mantenimiento del vosotros y el ustedes para el plural; también el léxico que está en desuso en otras islas pero que se mantiene aquí. Me viene a la cabeza ‘opilar’ en la sentido de estar asqueado, fundamentalmente lo noto cuando voy a Santiago y entre la gente mayor; ya en los jóvenes se nota que el ir y venir a Tenerife ha cambiado esta norma.

A mí hay una cosa que me llama la atención del habla de la isla y es, por ejemplo, la mezcla de formas como el plural ustedes y la forma correspondida del vosotros, como pudiera ser ‘ustedes vais’.

Eso es normal, ocurre también en Andalucía y se produce cuando hay un proceso de cambio porque estas dos formas (ustedes y vosotros) tienden a confluir en ustedes, pero estamos en un proceso de asimilación de la norma general, que en el español meridional es el usted y será el contexto de situación el que determine si estamos ante una relación formal o informal.

Esta mezcla es porque hay un proceso de cambio en marcha y que probablemente llegue a la pérdida del vosotros, porque las personas mayores siguen distinguiendo entre ustedes y vosotros, yo sigo distinguiendo entre ustedes y vosotros, pero, por ejemplo, mis hermanos mezclan el ustedes y el vosotros y yo los peleo diciéndoles que usen solo una forma, las dos no. Aunque desde el punto de vista normativo, es una incorrección. Sin embargo, desde el punto de vista lingüístico es un paso más en el proceso de cambio que culminará en ustedes, pero fíjate que eso se observa en los jóvenes sobre todo, el pronombre ustedes con las formas correspondientes del vosotros. Es, simplemente, un proceso de cambio. Sin embargo date cuenta que no pasa en el proceso contrario, el pronombre vosotros con las formas del ustedes. 

En La Gomera, respecto a las formas de hablar y de trato, ¿encuentras diferencias entre los municipios?

En principio los municipios que mejor conozco, que son San Sebastián y Alajeró, no presentan cambios respecto a la forma de trato. Tendría que analizar Vallehermoso, o Valle Gran Rey, lugares más remotos pero con contacto de gente de fuera, pero en sitios aislado sí podríamos encontrar igual ciertas diferencias, pero habría que analizarlas, pero en principio las características son las mismas en cuanto a las formas de trato.

Los jóvenes tienden a perder las formas de distancia mediante el ‘tuteo’ como ocurre en el resto del ámbito hispánico y las personas de la generación intermedia y los mayores siguen anclados en los patrones tradicionales de trato.

En cuanto a las familias hay que tener en cuenta que hay familias que son más tradicionales que otras y otras más modernas. Entre padres e hijos, generalmente, el trato es de ‘tú’, excepto cuando hay una situación de enfado, en el que el padre usa el usted, que es una forma de imponer un muro, una barrera.

¿Cómo una muchacha de Playa de Santiago que estudia en San Sebastián, acaba yendo a estudiar a Tenerife y termina como profesora de lingüística en la Universidad? ¿Qué piensas cuando miras para atrás en el tiempo? 

Si te digo la verdad yo fui a Tenerife con intención de estudiar historia, pero cuando llegué cambié de opinión y pensé en filología francesa, pero como me gustaba la lengua, pues me decidí por filología española y, al final, terminé en el Área de Lingüística General. ¿Por qué? Porque me gustaba y porque en Playa de Santiago no tenía salida profesional para mis estudios.

Cuando llegué a Tenerife por primera vez noté el cambio, tanto así, que al mes regresé a La Gomera y mi madre me obligó a volver a la universidad, porque yo no quería estar allí: frío, no conocía a nadie, me sentía incómoda… pero luego me hice a Tenerife y, de hecho, llevo más años en La Laguna que en La Gomera.

¿Qué recuerdos tienes de tu juventud en La Gomera? 

Yo vivía en el colegio menor, la residencia, por donde está el actual cabildo. No nos dejaban salir, era como estar en una cárcel. Pero me gustaba ir al instituto, tenía muchos amigos… de hecho tengo aún muchos amigos de aquella época en la Villa, porque a mí no me gusta decir San Sebastián, sino la Villa. Pero también es cierto que, cuando vengo a La Gomera, suelo pasar el tiempo en Playa de Santiago junto a mi familia.

Mis recuerdos de infancia están ligados al mar, a la berruguita, bueno, de eso ya no queda nada… No existía el muelle en Santiago, estaba la fábrica de Santa Rosalía, Antongil, donde estaba la avenida. Había un muro enorme… Un recuerdo que siempre tengo es que, cuando había temporal, la gente de Antongil tenía que irse para arriba porque el agua les entraba a las casas, la angustia de si mi padre perdía o no su barco (su padre fue pescador). El mar siempre se me ha quedado grabado, el ruido, es lo que echo de menos en La Laguna, el mar.

Como lingüista, ¿cuál es tu opinión respecto a la forma de expresión de los actuales políticos? ¿Son claros? ¿Llegan a la población?

Hay una obsesión por redefinir el significado de los conceptos, de las palabras. Atentan contra la economía lingüística. Por ejemplo el lenguaje pepero: ya no es valorar, es poner en valor. Es una atentado. En español existe un verbo que es ‘valorar’ ¿Qué es eso de ‘poner en valor’? Es un calco de otra lengua, como del inglés.  Hay una tendencia a economizar el esfuerzo articulatorio, pero aquí no, ellos utilizan cosas como finiquito en diferido, como dijo Cospedal, que me ha dejado descolocada (risas).

Hay una gran obsesión por cambiar el significado de las cosas, pero luego tienen un discurso vacío, pura palabrería. ¿Qué hay en el fondo? Las palabras necesitan contenido.

Yo, como lingüista, les aconsejaría que utilizaran un vocabulario mucho más preciso y cercano. No hace falta adornar. Para llegar a la gente hay que hablar como la gente. Hay que adecuar el discurso a la audiencia.  Es sencillo: si no hay entendimiento, ¿cómo va a haber comunicación?

Una última pregunta, ¿tanto daño hace el uso de los mensajes del móvil o el chateo al lenguaje?

Un daño impresionante a la lengua escrita. Tan económicos para escribir y tan poco económicos para crear nuevas construcciones… Una cosa tan delirante… No saben los alumnos puntuar, el caso del ‘que’ con una sola ‘q’ o el ‘porque’ como ‘xq’. El punto y coma es como una coma. Lo que es lenguaje escrito es increíble, y fíjate que cuando hablamos de registro escrito estamos hablando de norma académica, eso sí hay que hay que respetarlo. Una lengua con tantos millones de hablantes debe respetarse. La escritura es la que nos permite seguir manteniéndonos como una sola lengua.

La Voz de la Gomera

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