Adolescentes robotizados (por Álvaro Cabo)

Si por algo nos caracterizamos los adolescentes y jóvenes es por nuestra rebeldía e inconformismo ante la realidad que nos rodea. Lo que me preocupa es ver cómo muchos canalizan esa rebeldía hacia aficiones no productivas, abducidos por modas sin fundamento e incluso perjudiciales para su salud.

La mayoría de los “inconformistas” paradójicamente están robotizados, carecen de objetivos y de personalidad propia, todos hacen lo mismo: uso idéntico de las redes sociales, en las que publican las mismas fotos hechas frente a un espejo del baño con la tapa del váter abierta, mostrando músculo o nuevo corte de pelo y acompañadas de las mismas frases copiadas de internet, incluidas las faltas de ortografía. Echo de menos encontrar imágenes en las que se ha ido a un museo o a una biblioteca, se ha realizado un viaje cultural, o simplemente sintiéndose orgullosos por ganar una medalla o un premio en cualquier deporte o actividad, o por haber creado e inventado algo útil.

Pienso que carecer de objetivos reales y productivos en nuestra vida, tarde o temprano nos pasará factura. Las personas que se dejan llevar por modas absurdas, sin otro objetivo que salir más o menos guapo o con el corte de pelo más moderno, se están autolimitando, y no saben que están dejando de lado la parte más importante, la que nos identifica como una persona única y lo que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Tener una actitud indiferente e importarte muy poco lo que pasa a tu alrededor, es un problema para ti mismo y para la sociedad en general, porque no deja avanzar a los que verdaderamente queremos. Perder el tiempo diariamente en cosas inútiles nos perjudica a todos.

Los que tenemos ejemplos y modelos positivos a seguir somos capaces de perseguir nuestro sueño. Si nuestros padres nos trasmiten valores: respeto, esfuerzo, superación, saber estar e incluso negociar, los hijos aprenderemos buenas conductas. En cambio, si los padres se dedican a ver televisión basura, chatear, ir de bar en bar y jugar a la play, que no esperen que sus hijos cuando lleguen a la adolescencia vayan a leer a Platón. Sus objetivos serán otros, como participar en “Gran Hermano” o en “Mujeres y Hombres y viceversa”. Robots de gimnasios y discotecas, todos con el mismo corte de pelo, la misma ropa y la misma cultura de analfabetismo funcional.

Álvaro Cabo | 13 años. Escritor, Blogger y conferenciante. Colaborador en Prensa, Radio y Televisión

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